-Coral, mi amor, tienes que desayunar -me dice Ainhoa desde el pasillo.- Ayer no comiste nada en todo el día.
-Me da igual -le digo desde la cama.- No tengo hambre. -miento.
-Mira, ¡deja de comportarte como una niña! -exclama- Mañana tienes un concierto y esta tarde tienes que estar lista para irte a Salamanca.
¿Sólo ha pasado un día? Es como si hubieran sido semanas.
-Venga, Coral. Tienes que levantarte -dice Carlos entrando en la habitación.- ¿Cómo estás? -me pregunta sentándose en la cama- Ainhoa y Mariajo están muy preocupadas por ti. No comes nada, pequeña. ¿Quieres hablar? Venga, confía en mí.
-Es que cree que lo engañaba con Dani.
-¿Con Dani?
-Sí. Es que Dani me dijo que me quería, entonces, no sé cómo, David se enteró y cree que lo engañaba con Dani. Pero eso no es verdad, te lo juro.
-Ya, ya. No tienes que jurarme nada.
-¿Qué hago? -le pregunto.
-Pues no lo sé. Lo primero es olvidarte de él. -me aconseja- Aunque como estáis en el mismo grupo, va a ser un poco imposible. Lo mejor sería quele pidieras perdón.
-Siempre soy yo. La última vez también fui yo. Y esta vez ha sido él quien se ha pasado. -digo.
-¿Qué te ha hecho? -me pregunta.
-Me ha pegado.
-¡¿Qué?! ¿Que David te ha pegado? Pero, ¿qué le hiciste?
-¡Nada! Bueno... le llamé hijo de puta.
-Hombre, es normal que se enfadara, quiere mucho a su madre, pero no creo que fuera tampoco para darte un bofetón.
-Gracias por consolarme, Carlos.
-De nada. Pero esto era un trato, ¿eh? Tienes que comer, ¿vale?
-Si no hay más remedio...
* * * * * * * * *
-Buenas tardes -saludamos Carlos y yo.
-Hola, Coral -dicen Álvaro y Blas. Dani agacha la cabeza y
David me ignora completamente.
-¿Qué tal? -me pregunta Álvaro.
-Bien, aquí -me limito a decir.
-Hola chicos -saluda una chica morena con el pelo rizado.-
Soy Ana.
-Hola, Ana -saludo dándole dos besos.- Soy Coral, encantada.
-¿Os importa que se quede? Es que tenía ganas de ver un
ensayo, como no ha podido ir al concierto de Madrid... -comenta Álvaro.
-No, claro, da igual. Soy Blas -se presenta.
Después de una hora, y haber ensayado casi todas las
canciones del disco, recogemos para irnos a nuestras respectivas casas y
preparar la maleta para irnos mañana a seguir con la gira Anti-héroes.
-No te preocupes, no ha sido tu culpa. Supongo que teníamos demasiada tensión acumulada. Quizás lo mejor haya sido romper y empezar una nueva vida, ¿no? -comienzo a sollozar.
-Venga, tranquila -dice viniendo hacia mí.- Ya está. Todo se va a arreglar, no te preocupes. -dice abrazándome.
-Esto... ¿interrumpo algo? -pregunta David desde la puerta. Muy serio, eso sí.
Dani me aparta de su abrazo de consuelo.
-Bueno, yo me voy -dice yéndose hacia la puerta.
-No, quédate si quieres. Es una cosa rápida. -dice David. Viene hacia mí y me da un objeto de su mano- Supongo que ya no lo necesitaré. Puedes dárselo a Dani, si quieres. -me deja el anillo con inscripción en la mano y sale de la habitación sin decir nada más.
Siento que el mundo se me viene encima otra vez, creo que se está pasando bastante. Tampoco era para que me devolviera el anillo, ni para que me trate así, como si fuera, como si fuera... Una mierda.
-Oye -dice Dani- No tienes por qué tratarla así, ¿vale? Ella no tiene culpa de nada, ¿sabes? Fue la primera que se preocupó por ti cuando estuviste en el hospital por el coma etílico.
-Y quién fue el culpable de que haya tenido que estar en el hospital, ¡¿eh?! -grita David- ¡Fuiste tú, cabronazo de mierda!
-¿Ah, sí? Yo pensaba que eras tú el que no podía estar bien porque otro chico se haya enamorado de tu novia. ¡Es verdad! -dice irónico- Que es más fácil refugiarse en el alcohol y en el tabaco cuando hay un problema como haces tú, ¿no?
En ese momento, David se abalanza sobre Dani y lo empuja contra la pared.
-¡Eres un gilipollas de mierda! -le grita- Me has quitado lo más importante de mi vida. Y todo porque no puedes estar tranquilito con una chica. ¡Tú vas a lo que vas!
Justo cuando acaba de gritarle esto, Dani le pega un puñetazo en la nariz, que le comienza a sangrar. Estoy petrificada. No puedo hacer nada. David le da un rodillazo en el estómago y lo suelta, dejando que Dani se caiga al suelo. Seguidamente, comienza a darle patadas en el estómago mientras llora.
-¡David! ¡Para! ¡Para, por favor! ¡Lo vas a matar! -digo corriendo hacia él.- ¡Socorro! -grito.
Álvaro, Ana y Blas vienen corriendo.
-¿Qué pasa? -preguntan.
Solo les hace falta ver a Dani en el suelo y a David sangrando por la nariz.
-Pero, ¿estáis locos? -pregunta Blas- Dani, ¿estás bien? -dice corriendo hacia él.
Él se incorpora poco a poco.
-Creo que sí, pero me duele bastante el brazo. -responde.
-¿Podrás conducir? -pregunta Álvaro.
-Creo que sí. -responde- ¿Para qué?
-Pues para ir al hospital, ¿a dónde va a ser?
-No, que no conduzca, puedo hacerlo yo -dice Ana.- Tengo mi coche aparcado ahí fuera.
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