lunes, 28 de octubre de 2013

Capítulo 103

Capítulo 103

Aunque parezca raro, cuando mi hermano me dice que es la hora de levantarse para empezar el primer día de colegio, no estoy nada nerviosa. De mi armario escojo unos vaqueros, una camiseta de Estados Unidos, y unos zapatos cómodos. No pegan nada con mi mochila, pero no creo que esto importe mucho.
Me dejo el pelo suelto, y como maquillaje, opto por simple corrector y colorete. Ni máscara de pestañas ni eyeliner, no creo que me haga falta.
El colegio empieza normalmente a las ocho y media, pero como hoy es el primer día, empezamos a las once y media.
-Buenos días -saludo a María José y a Carlos en el comedor.- ¿Qué tal habéis dormido? Bueno, dormir poco, ¿no? -bromeo.- Por las ojeras que tienes -le digo a María José.
-Para tu información, estas ojeras son de no haber pegado ojo en toda la noche por los mosquitos que se han colado a invadir mi preciado cuerpo. -comenta.
-Eso es porque tu sangre es muy deliciosa, al igual que tú -dice Carlos para darle un beso.
-Ya estamos y es por la mañana -digo fingiendo una cara de asco.- ¡Yo quiero a mi pastelito! -exclamo.
En ese momento suena el timbre.
-¡Anda! Ahí lo tienes -dice mi hermano apareciendo en la cocina.
-Muy gracioso -digo- ¿Nadie va a abrir la puerta, de verdad? -todos siguen pendientes de su cola cao y sus galletas.- Como siempre, tendré que ir yo. -digo abriendo la puerta a regañadientes.
-3, 2, 1 -dice Carlos.
-¿Coral Herrero? -pregunta un hombre con barba.
-¡Oh! ¡Qué bonito! -exclamo cogiendo el ramo que me ofrece.- Gracias -le digo al hombre que se va hacia el ascensor.
Cierro la puerta, y María José ya está frente a mí inspeccionando el ramo.
-¡Qué bonito! ¿Qué es, de David? -me pregunta.
-No sé -digo dándole vueltas.- Aquí hay una tarjeta. Querida Coral: siento no poder estar ahí, en tu primer día de instituto, pero quiero que sepas que no me he olvidado de ti. Deseo que todo te vaya muy bien, porque te lo mereces. Te ama, tu pastelito. -leo una nota que había.
-¡Qué mono! -exclama María José.
-Vamos a hacerle una foto y a subirla a Instagram -le digo a mi hermano.- Pero hazsela sólo al ramo, ¿eh?
-Vale, vale. Ya está. Toma.
Inmediatamente, la subo a instagram acompañándola de un texto:

''Deseo que te vaya muy bien, porque te lo mereces.' Eres mágico, cielo. Te amo'

-Venga, desayuna, que se hace tarde -me dice María José- Yo voy a colocar el ramo en un jarrón, que ya me he terminado el desayuno.
Me preparo un tazón de cereales con leche, y me lo tomo en unos diez minutos, un tiempo récord. Como ya son las once y cuarto, salimos todos de casa a la vez, menos Carlos, que se queda limpiando.
-Adiós. Suerte -nos dice al salir de casa.
A mitad del recorrido, María José se desvía hacia otro lado, y Eloy y yo, seguimos por nuestro camino.
Al llegar al colegio, no sabemos muy bien qué hacer, así que nos quedamos fuera hablando con una chica de mi edad, hasta que nos llaman.
Entramos los tres juntos, y nos separan a las clases por filas. La chica, Belén, se va hacia otra fila distinta, porque va a D. Y Eloy y yo, nos vamos a C.
-¿Esta es la fila de cuarto C? -le pregunto a una chica pelirroja.
-Sí -me sonríe.
Eloy y yo nos ponemos en fila. Él no tarda nada en hacer amigos, mientras que yo, apenas consigo hablar con alguien, por no decir nadie, la verdad.
Nuestra profesora, Lucía, nos lleva hasta nuestra clase, y nos sentamos de forma libre. Decido que es el momento de comenzar a relacionarme con alguien, así que, cuando veo a la chica pelirroja de antes, me acerco a ella y le pregunto:
-Hola. ¿Eres nueva?
-No -sonríe.
Un chico moreno y muy alto le pregunta, de broma:
-Lucía, ¿eres nueva? -y se ríen los dos.
Vale, sí, la pregunta era estúpida, pero la chica podría haberme preguntado si yo lo era. Además, a la chica se le veía una cara de no saber dónde estaba. Y ya, para hablar del chico...
Dicho esto, no tengo más remedio que sentarme atrás del todo, donde la profesora nada más verme, me manda a la primera fila al lado de una chica que se llama Noemí.
-Hola -le saludo antes de sentarme.
-Hola, ¿qué tal? -me pregunta- Eres nueva, ¿no?
-Sí, soy nueva.
-¿Sabes? Me suena mucho tu cara. Como si te hubiera visto en algún sitio antes, pero no recuerdo dónde. -dice mirándome fijamente.
-A lo mejor me has visto en la tele -bromeo.
-Sí, a lo mejor -se ríe, también.
Parecía que era maja, pero con el tiempo descubrí que las ratas pueden tener dos caras.


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