Capítulo 54
Subimos unos escalones, yo todavía continúo sin poder ver nada gracias a la venda que me ha puesto David, aún así, él me va guiando hasta llegar a un lugar donde el aire mueve la falda de mi vestido.
-Cierra los ojos.-me pide, me quita la venda- No los abras hasta que te avise, ¿eh?
-Sí...
-Vale, ya puedes abrirlos.
Abro los ojos y lo veo al lado de una mesa para dos con una velita en el centro. Estamos en una azotea, tal como describiría mi cita ideal. Nuestra cita ideal.
-Oh, mi niño es genial-murmuro.
-¿Te gusta? No me hizo falta ni mirarlo en le libro para saber que sería tu cita ideal.
-¿Ya te has leído el libro?-pregunto.
-Sinceramente, no.-reconoce.- Ya sabes que no soy muy de leer.
-Ya,ya.-digo acercándome a la mesa.
-Siéntese usted, señorita.-dice retirando la silla para que me siente.
-Gracias, caballero.
Él se sienta en el otro extremo de la mesa. Al momento viene un hombre vestido de chaqueta que supongo que será el camarero.
-¿Qué desean beber?-pregunta el camarero- Les puedo ofrecer un vino dulce...
-Lo siento, ella no bebe -le interrumpe David- Es menor de edad.
-Lo siento, señorita -se disculpa- Pensaba que era mayor de edad.
-No se preocupe señor. Tomaré agua, gracias.
-Yo tomaré lo mismo -indica David.
-Muy bien, enseguida les traigo la bebida y el menú especial-dice pronunciando esta última palabra de una manera 'especial'.
-A este paso dentro de unos años pareceré una cuarentona -le susurro a David.
-Pero para mí serás siendo la más guapa y la más joven.-dice cogiéndome la mano y dándome un beso.
-Y tú para mí el más guapo, el más joven y el mejor príncipe que puede tener cualquier chica.
-Cualquier princesa -me corrige cariñosamente.
El camarero sube con una bandeja en la que hay dos copas y una botella de vidrio llena de agua con el nombre de una marca que no había visto en mi vida.
Nos coloca las copas y las llena con agua. Antes de irse, sube otro camarero más joven con dos platos en los que hay un filete de ternera, los coloca en la mesa y ambos se van.
-¿Este era el menú especial? -le pregunto.
-¿Qué pasa? ¿No te gusta?
-Me encanta.
-Pues me alegro, lo pedí especial porque lo otro era no se qué cosa ladeada o algo así. Supuse que no te gustaría.
-Pues la verdad es que nunca lo he probado, pero prefiero ir a lo seguro. Gracias, cariño.
-De nada, princesa.
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