miércoles, 31 de julio de 2013

Capítulo 17

Capítulo 17

-¿Dónde estarán?-pregunto cansada.
-Ahí.- señala Blas.
Dani y Carlos vienen, y se sientan en la mesa. Hay buffet libre de desayuno así que, antes de que se sienten, todos nos levantamos y vamos hacia una mesa larga que hay al fondo para llenar nuestros platos de comida.
Hay de todo: beicon, tostadas, mantequilla, mermelada, huevos fritos... Yo lleno mi plato con dos tiras de beicon y un huevo frito. Cojo una rebanada de pan y un zumo de naranja natural y me siento en la mesa.
Al momento viene David, que se sienta al lado mía y me da una servilleta.
-Toma-me dice.
-Gracias, David.- le digo sonriendo.
Al momento, vienen el resto de los chicos y se sientan en la mesa.
Todos llevan más o menos lo mismo: pan con mantequilla y mermelada, leche y un zumo de naranja. Me siento un pelín extraña al llevar todo esto...
-¿Eso para qué es?-me dice irónico Blas- ¿Para el colesterol?
-Exacto.-le digo con una sonrisa.
-Como un día te pillemos boca arriba, nosotros no queremos saber nada- dice Carlos.
-Todavía estoy en la edad de disfrutar de mi vida.-comento.
-¿No te importa lo que piensen dependiendo de lo que comas?-pregunta Álvaro.
-Sinceramente, no. Antes me importaba, pero ahora no. Sé que estoy delgada, y si por lo que fuera engordara, estoy segura de que la gente a la que le importo, me lo diría.-digo sin levantar la mirada del plato.
Cuando lo hago, todos se miran entre ellos y sonríen. David me pasa un brazo por el hombro y me susurra al oído:
-Eres, simplemente, perfecta.
Yo me sonrojo y le doy un beso en la mejilla, haciendo caso de la petición que nos hizo Álvaro de no besarle en los labios delante de ellos.
-Qué bonito es el amor entre componentes de grupo-suspira Carlos. Al momento, añade poniendo la mejilla- Y a mí ¿qué?, me das un beso ¿o no?
Miro a David y asiente con la cabeza. Me levanto y le doy un beso en la mejilla a Carlos.
-Ahí tienes.-digo- Pero no te emociones tanto que esto no puede ser todos los días.
-Lo intentaré- dice esperanzado.
-Venga, siéntate y come, cariño- me dice Dani, tirándome de la camiseta.-Es que es mi novia- dice riendo.
-Oye, tú a mi princesa, ni la toques ¡¿Te enteras?!-dice David fingiendo estar enfadado.
-Vale...-murmura con la cabeza gacha- Por lo menos, me darás un beso¿no?
-Claro que sí, amor.-digo. Él pone la mejilla y yo añado- Pero en otro momento.
Comenzamos a comer y yo saboreo con mucho gusto mis tiras de beicon y mi huevo frito. Después me bebo el zumo de naranja de un trago. Son mis manías, no me gusta mezclar el zumo o la leche en el desayuno, pero en el almuerzo y en la cena, sí. Al igual que tampoco me gusta comer el pan al mismo tiempo que un estofado. Primero me como el estofado y después el pan seco. Llamadme maniática, pero es una costumbre mía.
Los demás también han terminado, así que nos levantamos y llevamos los platos a la barra.
Volvemos a nuestras habitaciones donde las camas ya están hechas. Supongo que habrá venido el servicio de limpieza. No puedo evitar sentirme un poco culpable porque siento que debería haberlo hecho yo.
-Ay, pobrecilla. -digo entristecida.
-¿Quién?-pregunta Blas.
-Debería haber hecho la cama.
-Tranquila, no te preocupes por eso. Dani perdió una apuesta con nosotros y el castigo era hacer las camas de nuestras habitaciones de hotel.-me dice.
-¿Bromeas?-pregunto.
-No. Siempre nos gusta hacer la cama, es que es una costumbre de Álvaro. Ya sabes, cuando le da por ser ordenado...
-Sí, sí. Entiendo.



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