sábado, 16 de noviembre de 2013

Capítulo 119

Capítulo 119

-Hola, hermanito, ¿qué haces? -le pregunto cuando llego al salón después de estar todo el día ensayando antes de la Coca-Cola Music Experience de Madrid que tendrá lugar mañana.
-Aquí, viendo unos vídeos de covers. ¿Te suena una girlband llamada Sweet California? -pregunta.
-Sí, claro. Magí es su representante. Tienen unas voces increíbles. -opino.
-¿Conoces a Sweet California y no me lo habías dicho? -pregunta.
-No sabía que habías oído hablar de ellas -me defiendo.
-Pues las quiero conocer. Llámalas y diles que quedemos -dice.
-Eh, cariño, para el carro -río- Están ensayando. Mañana es la Coca-Cola Music Experience y van a actuar.
-¿Van a ir a la Coca-Cola? -pregunta, atónito.
-Sí.
-Pues yo voy. ¿Quedan entradas, verdad? -pregunta mientras enciende el ordenador.
-No, hijo, no quedan. A ver, va The Wanted, Auryn, Xuso Jones... No creo que queden entradas, la verdad. Además, el tito Tony dijo que iba a haber una sorpresa. ¡Qué ganas tengo! -exclamo.
-Pues yo quiero ir a ver la Coca-Cola Music -dice cruzándose de brazos.
-A lo mejor te dejan entrar como acompañante mío, no sé.
-Ojalá, que tengo unas ganas de conocerlas.... -dice.- Me encanta la voz de Alba.
-A mí la de Rocío -digo.
-Si es la que se parece a la tuya -dice mi hermano.
-No, la mía es más grave. -niego con la cabeza.
-Pero sólo un tonito minúsculo -dice.
El timbre suena.
-Bueno, pues es la que me gusta -digo abriendo la puerta.- Hola, Dani, ¿qué tal? -le saludo con un beso.
-Buenas. -saluda- ¿Qué tal, Eloy? -dice metiendo la cabeza para saludar a mi hermano.
-Hola, Dani. ¿Qué pasa, tío?
-Aquí, a por tu hermana.
-¿A por mí? -pregunto.
-Sí, venga vamos a dar una vuelta -dice.
-Pues espérate, que estoy en pijama. -le digo haciéndole pasar.
-¿Ya te has puesto el pijama? -pregunta- Si hace una hora que has llegado.
-Déjame, que me gusta estar con el pijamita en casa -le digo, sonriendo.- Voy a cambiarme, ahora vengo. ¿Qué me pongo?
-Lo que quieras. -responde.
-Ya, pero me refiero, ¿a dónde vamos? ¿Me pongo vestido o vaqueros? -pregunto.
-Vestido, porfa. -dice.
-Vale, a ver qué tengo. -le digo.
Me pongo frente a mi armario. Los pocos vestidos que tengo ya me los he puesto, y para esta noche, me gustaría estrenar algo. Muevo todas las perchas de un lado a otro del armario cuando encuentro una falda negra con vuelo. Sería perfecto. Además, todavía tiene la etiqueta puesta, con lo cual está sin estrenar. Solo me hace falta un top. Al final, escojo uno naranja con lentejuelas, que es perfecto para la noche.

Me dejo el pelo suelto, ya con mi color natural, castaño claro, y voy a la entrada donde está Dani con el móvil. Me pongo delante suya y levanta la mirada hacia mí.
-¿Tu habitación está insonorizada? -pregunta, divertido.
-Me temo que no -río.- ¿Para eso me he puesto tan guapa? -pregunto.
-Claro que no, ¿nos vamos ya? -pregunta, levantándose de la silla.
-Sí, venga. -le digo- ¡Adiós, Eloy! -me despido de mi hermano.
-¿Vienes a comer? -pregunta.
-¡No!
-¿Y a dormir? -pregunta.
-Eso ya lo veremos -ríe Dani.
Yo le doy una colleja y escucho cómo Eloy se ríe.
-Me parece que soy el único reservado de esta familia -dice mi hermano abrazándome por detrás- Ten cuidado, Coral.
-Lo tendré. -le digo cogiéndole los brazos.- No le abras la puerta a nadie, ¿vale? -bromeo.
-Sí, mamá.
-Pues soy mayor que tú -replico.
-Sí, treinta segundos.
-Ah, pero soy mayor que tú, osea que...
-Anda, vete, que Dani te está esperando -interrumpe mi hermano.
-Por mí, seguid, ¿eh? -dice levantando la vista del móvil- No os cortéis. -ríe.
-Adiós, Eloy. -le digo a mi hermano.
-Adiós.
Cierro la puerta, y dejo a mi hermano solito en casa, me da pena, pero no creo que hubiera querido venirse.


viernes, 15 de noviembre de 2013

Capítulo 118

Capítulo 118

-Gracias por acompañarme a buscar un regalo para Álvaro -le digo a David.
-De nada. No quería que fueras sola -me dice.
¿Cómo no voy a quererlo? Si es que es un cielo. Pero Ainhoa me dijo que nunca se debe volver con un ex. Por mucho que haga por ti.
-Gracias, David -repito.
-Oye, te quería decir que, ¿lo de las vacaciones conmigo y con mi familia sigue en pie? -pregunta- Es que se lo he dicho a mi hermanita, y está tan ilusionada que me da pena decirle que no vas...
-Claro que iré, David. Somos amigos, ¿no? -pregunto, pero no espero su respuesta- Los amigos se hacen favores.
-Gracias, de verdad.
-No es nada, tío -digo riendo.- ¿Qué hora es?
-Las cuatro y media. -dice mirando su móvil.
-¿Ya? -él asiente- Qué tarde es.
-¿Quieres que comamos algo? -pregunta.
-Más no, que me salto la dieta.
-¿Qué dieta? Bromeas, ¿no? -pregunta, preocupado.
-¡Pues claro que sí! -exclamo.
-Pues no veas, ya me habías asustado. Pensé que Dani te había metido en la cabeza que adelgazaras o algo así -dice.
-¡Qué va! Si Dani es un amor. -sonrío.
-Eso espero... -dice.- Oye, que me alegro de que estés bien con él.
-Gracias, David -sonrío- Y tú qué, ¿ya has encontrado a alguna?
-Todavía no -dice- Voy a vivir la vida un poquito. Creo que me hace falta, ¿no? Es decir, tengo  veinticinco años, soy joven.
-Pues si tú eres joven, yo soy una enana -río.
-No, tú no eres una enana -niega- Eres una mocosa -dice sacándome la lengua.
-Pues tú eres un trasto -le digo imitándolo.
Los dos nos reímos y las personas que pasan a nuestro lado nos miran extrañados.
-Ahora se podía aplicar perfectamente la frase de Sentado en el Banco, ¿no? -susurra riéndose.
-Pues sí. 
-Entonces qué, ¿vamos a comer algo, o no? -pregunta.
-Mmmm -pienso- Se me acaba de antojar una granizada -sonrío.
-Pues ya somos dos -ríe- Venga, vamos. -dice- Girando esa calle -dice señalando al frente-, hay una heladería. En mi opinión, son los mejores helados y granizados de Madrid.
-¿Una heladería? -pregunto- No lo sabía.
-Pues sí, hay una. -se queda callado un segundo- Entonces vamos, ¿no?
-¡Claro que sí! -exclamo.

Llegamos a la heladería, y David y yo pedimos una granizada cada uno, nos sentamos y empiezo a tomármela. No tengo más remedio que arrugar la cara al dar el primer sorbo porque está muy fría. David se ríe.
-¿Qué? -pregunto sonriendo.
-La cara que has puesto, ¡ha sido buenísima! -exclama.
-Ay, jo, es que estaba muy fría -sonrío cruzándome de brazos.
-Vale, vale, perdona -me dice. Aunque, cuando empieza a beber de su granizada, tiene que parar porque se está riendo.
-¿Qué pasa ahora? -pregunto.
-Que me he vuelto a acordar de la cara que habías puesto. Lo siento -dice negando con la mano.
-Me lo vas a recordar toda la vida, ¿no? -pregunto, seria.
-Lo siento, no sabía que te iba a molestar tanto -dice agachando la cabeza y dejando a un lado su vaso de granizado vacío.
-¡Era broma! -exclamo. Los dos nos reímos y pasamos unos cinco minutos en silencio- Oye, que perdona por lo que te dije la noche en Vélez-Málaga -le digo- Siento si te he hecho daño, de verdad, no lo pretendía. -digo terminándome mi granizado.
-No te preocupes. -dice- Fuiste sincera, eso es más importante.
-Sí, pero fui sincera haciéndote daño, entonces...
-No pasa nada, de verdad -dice.
-No sé cómo quieres seguir siendo mi amigo.
David no responde a mi pregunta, se limita a decir:
-¿Nos vamos ya?